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En mayor o menor medida, no importa dónde nos encontremos, la traducción nos rodea: muchos de los libros y las publicaciones que leemos son traducciones, las noticias que nos transmiten fueron traducidas, ¡cuántos de los programas de televisión que miramos están doblados o subtitulados!, la información que encontramos en Internet ha sido traducida, los documentos comerciales o legales que reglamentan nuestros derechos muchas veces requieren de una traducción, y así podríamos seguir encontrando ejemplos. ¡Y cuántas veces encontramos errores en las traducciones (a veces creemos encontrarlos)! Una traducción, como cualquier producto humano puede contener errores, pero la diferencia entre una traducción correcta (incluso con algún error) y una traducción realizada por una persona sin los conocimientos necesarios o por un programa de traducción es abismal.

La traducción es una actividad profesional que consiste básicamente en comunicar el mismo mensaje que transmite el texto original en una segunda lengua. No basta con conocer las dos lenguas, es necesario dominarlas, es necesario tener conocimientos del tema que trata el texto, es necesario conocer las variantes regionales de ambas lenguas y unas cuantas cosas más…